El futuro de la planificación y regeneración urbanas a debate en CONAMA 2018


La Agenda 2030 y sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), así como la Nueva Agenda Urbana elaborada por la ONU-Hábitat en relación al ODS 11 (Ciudades y comunidades sostenibles), van a marcar la pauta para las políticas urbanas de los próximos años. Algo que se hará especialmente tangible de cara a la implementación de las diferentes Agendas Urbanas en general y, especialmente, en el nuevo periodo de financiación Europea 2021-2027.  Según apuntan los diferentes  instrumentos que actualmente se están elaborando, todo apunta a que la manera en la que las Administraciones Públicas habrán de planificar e intervenir en la ciudad tendrá que estar sustentado sobre los pilares la integralidad y la participación ciudadana.

De esta manera el horizonte post-2020 dibuja un nuevo escenario para el urbanismo y el desarrollo urbano sostenible, en el que tanto la planificación integral como la regeneración urbana jugarán un papel protagonista. Todo ello estará imbricado no solo en los mecanismos de financiación europea sino que también la forma en los que los municipios puedan acceder a la misma. No en vano, la obtención de fondos provenientes de Europa va a estar estrechamente condicionada a la manera en que los municipios justifiquen la pertinencia de los mismos a través de una planificación urbana integral y participativa. Una línea de trabajo que ya estuvo presente en el periodo 2014-2020 – ahí están las redes URBACT, las EDUSI y UIA, por ejemplo-, pero sobre la que conviene avanzar y profundizar.

Asentando las bases de las ciudades democráticas

¿Cómo podemos construir diseñar unas ciudades verdaderamente democráticas? ¿Cuáles son los elementos que hacen efectiva la democracia urbana? Y, ¿cómo se articulan estas ideas dentro de derecho a la ciudad y la lucha contra la desigualdad urbana? Estas son algunas de las cuestiones que guiarán dos eventos internacionales de primer orden vinculados a la  tecnología, gobernanza y democracia directa  que tendrá lugar esta semana entre Madrid y Barcelona: Ciudades Democráticas y CONSULCon18.

El eje vertebrador de estos dos encuentros será la participación ciudadana y cómo esta se aplica a distintos ámbitos de las políticas urbanas como las plataformas deliberativas, los presupuestos participativos, la legislación, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) o la planificación urbana. De hecho, Paisaje Transversal participaremos en CONSULCon18 en una mesa sobre urbanismo colaborativo que tendrá lugar en el auditorio de Medialab-Prado el sábado 24 a las 15.00.

¡Paisaje Transversal hemos sido seleccionados en la convocatoria FACtual!


Paisaje Transversal estamos muy felices por haber sido uno de los equipos seleccionados en el premio FACtual. Se trata de convocatoria está impulsada por la Fundación Arquitectura Contemporánea (FAC), con el apoyo de Roca Sanitarios S.A., en colaboración con la Dirección General de Arquitectura del Ministerio de Fomento (ASEJA) y las Escuelas y Colegios Oficiales de Arquitectos. Su objetivo es reconocer y visibilizar los jóvenes equipos de arquitectura que desarrollan su actividad en la Península Ibérica.

Como resultado de este concurso, los estudios seleccionados pasaremos a formar parte de la Red Factual y el Registro Ibérico Activo de Jóvenes Arquitectos y Arquitectas FACtual, y participaremos en distintas actividades programadas en las Roca Gallery de Madrid, Barcelona y Lisboa. Paisaje Transversal estaremos presentes en la primera de ellas hoy 15 de noviembre en Madrid.

Economía productiva en la ciudad: Experiencias de reactivación comercial de barrios

Es indudable que en las últimas décadas los hábitos de consumo en las ciudades, así como la relación entre éstos y el espacio y la actividad urbana, han experimentado un gran cambio. Modelos familiares más flexibles y atomizados, la redistribución de las tareas domésticas -de la mano de la incorporación de la mujer al mundo laboral-, el aumento de la movilidad urbana, una nueva concepción del trabajo y del tiempo libre… conforman nuevos modelos de vida que han venido acompañados de nuevas demandas y ofertas comerciales, no siempre planificadas desde una visión integral de la ciudad.

El auge de dinámicas de ocio vinculadas al consumo, con su exponente máximo en la figura del “centro comercial”, monofuncional y desconectado de la trama urbana, que se ven apoyadas por el uso del transporte privado, o las nuevas tendencias de comercio on-line, puerta a puerta, que no requieren a priori de un soporte urbano que las acompañe, están generando también un gran impacto en la estructura comercial tradicional.

El reto de activar y mejorar los espacios públicos de nuestras ciudades

¿El espacio público no existe? Si bien el en su acepción política, que lo define como la esfera de coexistencia y socialización de la diversidad social, a la hora de trasladarlo a su materialización física podemos pensar que no sea más que una entelequia, una leyenda urbana. Como ya hemos apuntado en alguna otra ocasión, su evolución desde el Ágora como ejemplo paradigmático (y manido) hasta lo que hoy se han convertido nuestras plazas, dista mucho de responder a las aspiraciones definidas por grandes teóricos del concepto como Anna Harendt, Jürgen Habermas o Manuel Delgado. Basta con recorrer las calles, plazas o parques de nuestras ciudades para comprobar cómo no se corresponden con su caracterización teórica. Así, las diferentes dimensiones de su privatización han ido despojando al espacio público de sus cualidades originales, hasta prácticamente anularlo en muchas ocasiones. Las denominadas “plazas duras”, tan habituales en nuestros municipios, son la mejor muestra de ello.

Sin embargo, el espacio público es un elemento esencial para la construcción de una ciudad más democrática y habitable. Y, desde luego, uno de los grandes retos del urbanismo y de las Administraciones Públicas locales en los próximos años será cómo promover el diseño de un espacio público lo más inclusivo, diverso y activo posible. Pero, ¿cómo podemos conseguir que los espacios públicos sean entornos que potencien la actividad social y los lazos comunitarios? ¿Es realmente posible hacer de las inertes plazas y calles de nuestras ciudades lugares llenos de vida urbana?