Pangloss, Paul Shirley & Pat Robertson

por Ramiro Aznar Ballarín

El desastre de Haití ya no es noticia. En las  páginas web de los principales medios españoles tienes que buscar muy abajo para encontrar algo relacionado. Sin embargo no quiero dejar que se me enfríen mis sensaciones sobre el tema.

¿Qué tienen en común el Doctor Pangloss, el deportista Paul Shirley y el telepredicador Pat Robertson? Primero es necesario una pequeña introducción. El primero es un personaje de la obra Cándido de Voltaire, concretamente el compañero y maestro filósofo del principal protagonista. El panglossianismo predica que "no hay efecto sin causa" y está basado a su vez, en una visión optimista de la realidad ya que según esta corriente "vivimos en el mejor de los mundos". El libro fue escrito para criticar a la tendencia imperante de la época, la cual entendía que "todo sucede para bien", incluido el terremoto y posterior tsunami que arrasó Lisboa en 1755.

 Representación del terremoto de Lisboa de 1755

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Paul Shirley, por otro lado, es un ex-jugador de baloncesto que ha militado tanto en la NBA como en multitud de equipos por todo el globo, entre ellos dos de nuestra geografía (Málaga y Menorca). Es famoso por escribir un par de libros explicando sus andanzas, por ser un tanto desaliñado, escribir en El País y ahora más que nunca por escribir una infame opinión sobre la situación en Haití, en ella hay perlas del conservadurismo americano (leer más abajo).

Paul Shirley en sus tiempos en los Phoenix Suns

Por último, Pat Robertson es un fundamentalista cristiano que argumentó que el terremoto de Puerto Príncipe fue causado por un pacto con el diablo que los haitianos habían realizado en el pasado. Sin comentarios.

Los tres personajes de esta entrada comparten la misma doctrina, el panglossianismo citado en la primera parte. Con el primero (Pangloss) no existe discusión, ya que es el maestro de dicha doctrina, todo sucede para bien, incluso los desastres naturales. Paul Shirley declara que la culpa de lo sucedido en la isla de La Española reside en los "pobres haitianos" y por eso "no va donar ni un dolar" (en sus propias palabras, 'the poor are poor because of their own actions. It's your own fault...'). El último protagonista de esta historia es el señor Robertson, que lleva al extremo más extremo esta teoría mezclando religión y fundamentalismo a la receta, ahora ya no sólo es culpa de los haitianos sino de sus propias almas.

 Las cosas amigos míos no son así. Del mismo modo que nuestros órganos no se crearon para cumplir una función determinada o que Potterville hubiese sido distinta si no hubiese nacido George, los habitantes de Puerto Príncipe no estaban destinados a sufrir las consecuencias de un terrible terremoto debido a un determinismo ambiental y/o religioso. Yo no soy diabético porque estaba destinado a serlo. En la vida hay sobre todo contingencia, caos, azar y necesidad. Con Puerto Príncipe al igual que Potterville o Burgess Shalese puede volver a dar al play. Pero como dije antes, sólo unas pocas Potterville son posibleselijamos la opción sostenible

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