Por Sara Hernández Pozuelo
¿Qué nos está pasando?
¿Me quieres decir qué mundo es éste en el que se
despuebla el paraíso?
Abel
Hernández
En
la sierra de la Alcarama se desdibuja la frontera entre Soria y La Rioja, y
encontramos la comarca de las Tierras Altas, prácticamente arrasada por el
«tsunami» del éxodo rural allá por los años setenta y ochenta del siglo pasado.
En esa comarca, concretamente en un pequeño pueblo llamado Sarnago, están mis
raíces paternas. Mi padre, Abel Hernández, siempre se había esforzado por que
mis hermanos y yo supiéramos de dónde veníamos, pero hace cuatro años decidió dar
un paso más: emprendió un viaje literario para escribir con tinta, a través de
historias, estos orígenes. A mí me hizo orgullosa —y simbólica— depositaria de
sus Historias de la Alcarama, que fue
el primer libro de la ya bautizada «trilogía de la Alcarama»[1],
al que siguieron El caballo de cartón
y Leyendas de la Alcarama. Si ya
había conseguido inculcarme oralmente el amor por esa tierra y por esa
civilización rural ya extinguida, tras estos tres libros ha hecho que el amor
se transforme en arraigo y sentimiento de pertenencia, aunque haya vivido toda
mi vida en Madrid, en un lugar deshumanizado que ni es barrio ni es pueblo.




















